Cómo Orar

Las caídas y el salto

Las caídas y el salto

Santa Teresa de Jesús sabía que la mayor grande tentación de su vida había sido la de abandonar la oración después de haber sido infiel a Dios: “Sabe el traidor que el alma que tenga con perseverancia oración la tiene perdida y que todas las caídas que le hace dar la ayudan, por bondad de Dios, a dar después mayor salto en lo que es su servicio” (Libro de la Vida, 19, 4).

Orar con el corazón

Orar con el corazón

Nos podríamos preguntar si hay algún método que nos ayuda a rezar con María y como María. La verdad un método quizás no exista pero sí se puede decir que la presencia de María en nuestra vida de oración es decisiva como la fue en el milagro de Caná o como fue su estar silencioso y orante al pie de la Cruz de su Hijo.

Silencios malos y silencios buenos II

Silencios malos y silencios buenos II

Los silencios positivos

Mencionamos anteriormente todo un conjunto de silencios negativos. Sin embargo, también existen silencios positivos, que proceden y son consecuencia de la vivencia plena de alguna virtud cristiana.

¿Quién, por ejemplo, no se conmueve al ver a una mamá ante la cuna de su hijo? Mira el don de su hijo en absoluto silencio y su mirada expresa todo el amor que lleva en el corazón. Lo mismo ocurre con esos ancianos que tras años de fidelidad matrimonial están el uno junto al otro en silencio pero con una aureola de amor que es admiración de tantos jóvenes. En la medida que el amor se convierte en comunión, surge el silencio, ámbito que respeta, protege y asegura el amor mutuo.