Tiempos Litúrgicos

Un ejercicio de contemplación: La oración de María de la A a la Z

Un ejercicio de contemplación: La oración de María de la A a la Z

La contemplación del Evangelio es uno de los elementos centrales que san Ignacio de Loyola marca en sus Ejercicios Espirituales. Explica que debemos acercarnos a ellos «como si presente me hallase», de manera que de su contenido y en el diálogo con Dios y con María, vayamos penetrando sus enseñanzas en esa contemplación íntima con ellos.

Dice San Ignacio que debemos «ver las personas, oír lo que dicen, ver lo que hacen» «y después reflectir en mí mismo para sacar un provecho» (Ejercicios Espirituales, nn- 106-108).

Encontrarse con Cristo Resucitado desde el corazón de María

Novena de la Inmaculada Concepción de María

Los seres humanos tenemos capacidad de sintonizar con los sentimientos de otra persona, penetrarlos y hasta cierto punto apropiarlos. Podemos ponernos en el lugar del otro, comprender sus emociones y sentimientos y sentir juntamente con él.

Es posible conectar con el otro y participar de su experiencia interior. Esto abre un mundo maravilloso en la vida de oración. Con la ayuda de la gracia, es un modo de hacer oración contemplativa.

San Benito, un águila y los consejos para vivir la Cuaresma

Las letanías ¿oración o palabrería?

«Aunque la vida del monje debería tener en todo tiempo una observancia cuaresmal, sin embargo, como son pocos los que tienen semejante fortaleza, los exhortamos a que en estos días de Cuaresma guarden su vida con suma pureza, y a que borren también en estos días santos todas las negligencias de otros tiempos. Lo cual haremos convenientemente, si nos apartamos de todo vicio y nos entregamos a la oración con lágrimas, a la lectura, a la compunción del corazón y a la abstinencia.

Por eso, añadamos en estos días algo a la tarea habitual de nuestro servicio, como oraciones particulares o abstinencia de comida y bebida, de modo que cada uno, con gozo del Espíritu Santo, ofrezca voluntariamente a Dios algo sobre la medida establecida, esto es, que prive a su cuerpo de algo de alimento, de bebida, de sueño, de conversación y de bromas, y espere la Pascua con la alegría del deseo espiritual» (San Benito, Regla, Capítulo 49).