Cómo Orar

Consejos prácticos para saber cómo orar, cómo mejorar la comunicación con Dios, cómo crecer en la vida de oración, aprender a rezar mejor

Te presento al mejor maestro de oración

Te presento al mejor maestro de oración

En los cursos y talleres de oración que he tenido hasta la fecha, he comprobado una y otra vez que el gran maestro de oración es Cristo Eucaristía. Al final de cada taller aplico una encuesta; a la pregunta ¿qué fue lo que más te sirvió? la respuesta más común es: la procesión con el Santísimo Sacramento o la adoración eucarística

Cuando las cosas resultan mal… 3 consejos

Cuando las cosas resultan mal… 3 consejos

Es inevitable, a veces las cosas resultan mal: pierdes el trabajo, a tu mujer o a tu marido les diagnostican cáncer, viene una crisis financiera y se te desploman tus inversiones, pierdes a tu novia cuando ya le habías dado el anillo, un hijo se vuelve drogadicto, tu socio te engaña, un huracán destruye toda tu cosecha, etc. Y hay personas a quienes se les junta todo.

¿Cómo orar a ejemplo de María ante la cruz y la soledad?

¿Cómo orar a ejemplo de María ante la cruz y la soledad?

La oración es muchas veces estar, callar, contemplar, agradecer, sufrir y esperar. Hoy María nos da una gran lección. Se ofrece junto a su Hijo estando, callando, contemplando, sufriendo y esperando.

«Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa» (Jn 19,25-27) 

¿Cómo contemplar el Corazón de Jesús y el Corazón de María?

¿Cómo contemplar el Corazón de Jesús y el Corazón de María?

El corazón es un signo sencillo que encierra un gran misterio. Es asequible, concreto y profundo. Dice más de lo que es, mucho más. Está cargado de afectos. Referirse al corazón es un modo sintético de considerar el gran misterio de la entrega en el amor. Los enamorados pintan corazones en los árboles y en las iglesias.

El Sagrado Corazón no es sólo una representación sensible, ni su devoción se queda en un conjunto de prácticas religiosas. La devoción al Sagrado Corazón evoca el amor del Hijo de Dios que se encarnó por amor y que entregó su cuerpo en la cruz mediante un acto de amor. Esta devoción ayuda a centrar la vida espiritual en el amor de Jesús, rico en misericordia. 

La devoción al Sagrado Corazón ¿conecta con los jóvenes?

La devoción al Sagrado Corazón ¿conecta con los jóvenes?

Cuando los jóvenes escuchan hablar de Jesucristo con ardor, con sinceridad y sencillez, quedan cautivados. Jesucristo es la persona más atractiva que existe. La persona y el mensaje de Jesucristo ejercen una poderosa fascinación sobre los jóvenes, pero es necesario hablarles de Él, ponerlos en contacto personal y vital con Jesucristo, Dios y hombre verdadero. Recordemos los encuentros del Papa Juan Pablo II con los jóvenes.

La devoción al Sagrado Corazón de Jesús centra la atención en el amor de Jesucristo a la humanidad. Y ese es el amor que los jóvenes necesitan: un amor genuino, el de un amigo que da la vida por sus amigos, con un amor sin límites, audaz como ninguno; el amor de un amigo fiel a toda prueba. El amor de Cristo es un Amor que te sigue amando igual aún cuando le olvidas o traicionas, un Amor que te abraza en las buenas y en las malas, a quien tienes y tendrás siempre a tu lado.

¿Orar con el corazón o con la mente?

¿Orar con el corazón o con la mente?

Muchas de las personas que comienzan a orar se ponen la pregunta si deben dar prioridad a la mente o al corazón. Sabemos que naturalmente existen personas en la que se da una preponderancia espontánea en su carácter de la parte más cerebral u otras son más emotivas. Como principio cada persona debe orar como es, debe partir del terreno que tiene, de los talentos que Dios le ha dado. Una persona más cerebral comenzará su oración dando una cierta importancia a las ideas; otra más emotiva o afectiva, a los sentimientos del corazón o a los coloquios.

Hoy di: ¡Gracias, Padre!

El Padre Nuestro (Tercera Parte)

Hoy sé un hijo agradecido.

Levanta la mirada y dile gracias al Creador del universo:

Padre:

Gracias por el don de la existencia.
Gracias por haberme hecho a tu imagen y semejanza.
Gracias por el don gratuito de tu amor, gracias por amarme como soy.
Gracias porque me has dado ojos para ver,
oídos para escuchar, manos para acariciar,
inteligencia para conocer la verdad, voluntad para buscar el bien,
corazón para amar y para hacerlo tu morada.
¡Mi corazón: templo de la Trinidad! ¡Cosa maravillosa!