¿Cómo Orar?

La devoción al Sagrado Corazón ¿conecta con los jóvenes?

La devoción al Sagrado Corazón ¿conecta con los jóvenes?

Cuando los jóvenes escuchan hablar de Jesucristo con ardor, con sinceridad y sencillez, quedan cautivados. Jesucristo es la persona más atractiva que existe. La persona y el mensaje de Jesucristo ejercen una poderosa fascinación sobre los jóvenes, pero es necesario hablarles de Él, ponerlos en contacto personal y vital con Jesucristo, Dios y hombre verdadero. Recordemos los encuentros del Papa Juan Pablo II con los jóvenes.

La devoción al Sagrado Corazón de Jesús centra la atención en el amor de Jesucristo a la humanidad. Y ese es el amor que los jóvenes necesitan: un amor genuino, el de un amigo que da la vida por sus amigos, con un amor sin límites, audaz como ninguno; el amor de un amigo fiel a toda prueba. El amor de Cristo es un Amor que te sigue amando igual aún cuando le olvidas o traicionas, un Amor que te abraza en las buenas y en las malas, a quien tienes y tendrás siempre a tu lado.

¿Orar con el corazón o con la mente?

¿Orar con el corazón o con la mente?

Muchas de las personas que comienzan a orar se ponen la pregunta si deben dar prioridad a la mente o al corazón. Sabemos que naturalmente existen personas en la que se da una preponderancia espontánea en su carácter de la parte más cerebral u otras son más emotivas. Como principio cada persona debe orar como es, debe partir del terreno que tiene, de los talentos que Dios le ha dado. Una persona más cerebral comenzará su oración dando una cierta importancia a las ideas; otra más emotiva o afectiva, a los sentimientos del corazón o a los coloquios.

El Padre Nuestro (Tercera Parte)

Hoy di: ¡Gracias, Padre!

Hoy sé un hijo agradecido.

Levanta la mirada y dile gracias al Creador del universo:

Padre:

Gracias por el don de la existencia.
Gracias por haberme hecho a tu imagen y semejanza.
Gracias por el don gratuito de tu amor, gracias por amarme como soy.
Gracias porque me has dado ojos para ver,
oídos para escuchar, manos para acariciar,
inteligencia para conocer la verdad, voluntad para buscar el bien,
corazón para amar y para hacerlo tu morada.
¡Mi corazón: templo de la Trinidad! ¡Cosa maravillosa!

Un ejercicio de contemplación: La oración de María de la A a la Z

Un ejercicio de contemplación: La oración de María de la A a la Z

La contemplación del Evangelio es uno de los elementos centrales que san Ignacio de Loyola marca en sus Ejercicios Espirituales. Explica que debemos acercarnos a ellos «como si presente me hallase», de manera que de su contenido y en el diálogo con Dios y con María, vayamos penetrando sus enseñanzas en esa contemplación íntima con ellos.

Dice San Ignacio que debemos «ver las personas, oír lo que dicen, ver lo que hacen» «y después reflectir en mí mismo para sacar un provecho» (Ejercicios Espirituales, nn- 106-108).

4 palabras clave para que disfrutes tu meditación diaria

4 palabras clave para que disfrutes tu meditación diaria

“Si siento que la meditación es un peso, ¿qué debo hacer?”

Respondo con otra pregunta: ¿la oración es para ti una actividad obligatoria o un encuentro querido?

Si es una actividad que cumples sólo porque debes cumplirla, comprendo que la oración se convierta en un peso difícil de cargar. Si siempre dejas la meditación para el final del día, si estás mirando continuamente el reloj mientras haces oración, si al cumplirse el tiempo terminas la oración de prisa y pasas a otra cosa, si el día en que la misa es más larga ya no haces meditación porque crees que convalida… entonces se ve claro que para ti la meditación es una rutina que cumples sólo porque debes cumplirla, como el estudiante que detesta la escuela y que va a clases porque no le queda más remedio.