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La Misericordia de Dios

La Misericordia de Dios

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Las lecturas de este domingo son insólitas, nos vuelven del revés, rompen nuestros esquemas y nos dejan un tanto conmocionados. Nuestro modo de pensar natural tiene en cuenta los méritos históricos de las personas, y cuántas veces, en razón de un apellido noble, y por haber desempeñado una función importante, las tenemos en estima, a pesar de un comportamiento dudoso; mientras que aquellas personas que han vivido, por diferentes razones, marginadas, las tenemos siempre en menos, aunque su conducta sea intachable. Sin embargo, para Dios no cuenta la buena fama, sino el corazón. Jesús llega a afirmar: "Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del Reino de Dios" (Mt 21, 31).

Distracciones durante la misa (Primera Parte)

Distracciones durante la misa (Primera Parte)

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Pregunta: Estimado Padre John, no me gusta admitirlo, pero me distraigo en Misa. Me encanta la Misa, creo en ella, ¡voy casi a diario!, me entusiasma ir, pero... me distraigo durante la celebración. Realmente desearía que no fuera así – Quiero adorar a Dios con perfección, como es debido hacerlo. ¿Puede usted ayudarme?

Conocimiento de nuestras buenas obras

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No nos hemos de contentar con estimarnos en poco en nuestros pecados, mas aún mucho más hemos de mirar esto en nuestros bienes, conociendo...

Caminar hacia la única meta

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El que es de Cristo es una criatura nueva; lo antiguo ha pasado. Sabemos que se llama nueva criatura a la inhabitación del Espíritu...
¿Un buen lugar para orar? El templo de tu corazón

¡Cuida tu corazón!

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"¡Cuida tus alas!", decía san Agustín a los jóvenes. En obvia alusión a sus deseos de volar alto, de volar lejos, de volar con prisa. Hoy Jesús parece decirnos: "¡Cuida tu corazón!". Porque el corazón, en sentido bíblico, constituye las alas del espíritu.

Ahí, en tu corazón, decides si levantas el vuelo o te quedas en tierra; si vuelas con rumbo o vas a la deriva del viento; si vuelas alto o bajo; si vuelas lejos o te quedas revolando sobre restos putrefactos. Por eso, más allá de la polémica de Jesús con los fariseos y su tradicional hipocresía, me parece que el evangelio de hoy nos grita a todos ¡cuida tu corazón!

 

¿Cuál es el mejor método para hacer oración?

«Todo maestro, para formar a todos en una sola virtud, la de la caridad, debe llegar al corazón de los oyentes con una sola doctrina, es verdad, pero no con una misma exhortación.

Porque de un modo se debe exhortar a los hombres y de otro a las mujeres. De un modo a los jóvenes y de otro a los ancianos. De un modo a los pobres y de otro a los ricos. De un modo a los alegres y de otro a los tristes [...] De un modo a los que, por miedo al castigo, viven sin culpa, y de otro a los que de tal modo se han endurecido en la maldad, que ni con los castigos se corrigen [...] De un modo a los que ni apetecen lo ajeno ni dan de lo suyo, y de otro modo a los que dan lo suyo y, sin embargo, no dejan de apoderarse de lo ajeno [...] De un modo a los conocedores de los pecados de la carne y de otro a los que los ignoran. De un modo a los que lamentan los pecados de obra y de otro a los que lamentan los de pensamiento. De un modo a los que lloran los pecados cometidos, pero con todo, no los dejan, y de otro a los que los dejan, pero no los lloran. De un modo a los que obran y aplauden lo ilícito y de otro a los que motejan los delitos, pero no los impiden. De un modo a los que son vencidos por una concupiscencia repentina y de otro a los que deliberadamente se entregan a la culpa» (San Gregorio Magno, Regla Pastoral).

Celebración de la Corona de Adviento

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Primer Domingo de Adviento: La promesa de salvación. Para empezar: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Se apagan las luces...

Reconocer la inmensa misericordia de Dios

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Primero, Dios liberó al pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto, con grandes portentos y prodigios; los hizo pa­sar el mar Rojo a...