alegría y gozo

La oración ¿me hace más alegre?

La oración ¿me hace más alegre?

 

Está claro que la oración no quita los problemas. No es la oración una panacea universal de resolución de los infinitos problemas humanos que surgen en las diversas circunstancias y ámbitos de la vida. Por ello no poca gente se pregunta, ¿para qué sirve la oración? ¿Me hace sentirme mejor? ¿Me hace más bueno? ¿Me hace más alegre, más feliz? ¿Qué es lo que me da para que merezca la pena dedicarle tiempo, energías y dedicación? Estas preguntas reflejan la mentalidad utilitarista en la que vivimos en la que siempre se busca una utilidad en lo que hacemos, pero como son preguntas que es lícito ponerse, vale la pena tratar de ofrecer algunas pistas que nos ayudan a encontrar el valor de la oración.

Encuentro personal a través de la renovación de los sacramentos

Renovar el sacramento en el Espíritu quiere decir vivir la confesión como un encuentro personal con el Resucitado que nos permite tocar sus llagas, sentir en nosotros la fuerza sanadora de su sangre y gustar el gozo de estar salvados.