Oración de súplica y abandono a la voluntad de Dios

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Fe

Con espíritu de confianza podemos pedir la intercesión de los santos; les presentamos nuestros deseos, pero les confiamos el cuidado de hacerlos encajar en la voluntad de Dios que ellos conocen muy bien.

Así obraba Teresa «cuando expresaba su deseo de ‘hacer bien sobre la tierra’, ponía esta condición»: «Antes de escuchar a todos los que me supliquen, empezaré por mirar bien a los ojos de Dios para ver si no pido una cosa contraria a su voluntad.»

Nos hacía notar que este abandono imitaba la oración de la Santísima Virgen que, en Caná, se contenta con decir: «No tienen vino». Del mismo modo, Marta y María dicen juntas: «El que amas está enfermo».

Exponen sencillamente sus deseos, dejando a Jesús libre para hacer su voluntad» (C y R II, 45). (Lafrance J, Mi vocación es el amor).