Todo lo que me has dado

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Si me has dado los ojos, es para que sólo por ti vean, sólo por ti reciban la luz y para que sólo a ti miren.

Si me has dado la boca, es para que sólo de ti hable, a ti sólo adore, bendiga y alabe.

Si me has dado la palabra, es para que sólo pronuncie tu nombre, y si los labios me has dado, es para que a ti sólo besen.

Si me has dado las manos, es para que sólo por ti obren, para que las vacíe en las tuyas y te las llene en cuanto pueda de gloria.

Si me has dado las piernas, es para que ante ti se arrodillen y en profunda veneración, toda mi nada se humille.

Si me has dado los pies, es para que cuantas veces yo peque, sólo tú me los laves, tú me los cures, por sólo tus caminos anden y a ti sólo se dirijan.

Si me has dado la mente y la memoria, es para que siempre me acuerde de ti, para que nunca te olvide, y para que toda mi cabeza se llene de Dios.

Si me has dado, Señor, esta vida, es para que muera por morirse por ti, y si me has dado esta alma y me has dado este corazón, es para que toda yo me enamore de ti.