Oración de la interioridad

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Oración de la interioridad

¡Tarde te amé
belleza tan antigua y tan nueva, tarde le amé!
El caso es que tú estabas dentro de mi y yo fuera.
Y fuera te andaba buscando
y, como un engendro de fealdad,
me abalanzaba sobre la belleza de tus criaturas
Tú estabas conmigo,
pero yo no estaba contigo.
Me tenían prisionero lejos de aquellas cosas
que, si no existieran en ti, serían algo inexistente.
Me llamaste,
me gritaste,
y desfondaste mi sordera
Relampagueaste,
resplandeciste,
y tu resplandor disipó mi ceguera.
Exhalaste tus perfumes,
respiré hondo,
y suspiro por ti.
Te he paladeado,
Y me muero de hambre y de sed.
Me has tocado,
y ardo en deseos de tu paz.