Cuánto te disfrazaste

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Cuánto te disfrazaste

¡Cuánto te disfrazaste!
¡Cuánto fui ciega!
Tanto te vi a mi alcance
que pensé eterna
la gracia de abrazarte,
de que te viera,
que ahora es migaja, Padre,
a mi boca hambrienta.
Ahora que se hace tarde
y sin luna llena,
ahora que cuesta hallarte
por más que quiera,
ahora que por mirarte
todo lo diera,
ahora vive anhelándote
mi miseria.
¡Dáteme, Padre! ¡Dame
la gracia inmensa
de volver a encontrarte
donde estuvieras!
Dame la dicha, Padre
sin merecerla
de que tu sombra se alce
sobre mis sendas,
de que adivine que Alguien
posa Sus huellas
y no teme empolvarse
en ésta su tierra.
Dame, mi Dios, amarte
en mi pobreza
y rendir y entregarte
mi vida entera.
Déjame que derrame
como una vela
toda la cera que arde
cuando me quemas.
Y dame, a cambio, hallarme
tardes eternas,
a tus pies, a escucharte,
como otra hiciera.  Amén.