Dos perrillas

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Mis dos perrillas

Es tan pobre, Señor, mi personilla,
son tan débiles hoy mis pocas fuerzas,
y ante Ti, Padre Dios son tan chiquilla
que no busco poder, mas que Tú puedas.
Yo te entrego, Jesús, mis dos perrillas,
-no merecen el nombre de monedas –
balbuceantes de amor, así, sencillas,
son don total de mí, ya sin reservas.