10 Frases de paz

Oración por la paz

“Antes de hablar de paz, debes tenerla en tu corazón.”

(San Francisco de Asis) Ver original

 

“La paz exige cuatro condiciones esenciales: Verdad, justicia, amor y libertad.”

(Juan Pablo II) Ver original

 

“El demonio procura con todo esfuerzo desterrar la paz de nuestro corazón; porque sabe que Dios habita en la paz, y que la paz es el lugar en que suele obrar cosas grandes.”

(Lorenzo Scupoli) Ver original

 

“Por eso América: si quieres la paz, trabaja por la justicia. Si quieres la justicia defiende la vida. Si quieres la vida, abraza la verdad, la verdad revelada por Dios”

(Juan Pablo II) Ver original

 

La paz es la última palabra de la felicidad del hombre, es el resumen supremo de las promesas divinas y el último canto de triunfo de la Iglesia sobre la tumba de sus hijos. “

(J. Tissot) Ver original

 

“En cuanto de nosotros dependa y lo podamos hacer sin faltar a nuestras obligaciones, debemos desear y buscar la tranquilidad y la calma para crear una atmósfera de paz y recogimiento.

(Dom Vital Lehodey) Ver original

 

Por encima de todo, conservad la paz del corazón, que es el mayor tesoro. Para conservarla, nada ayuda tanto como el renunciar a la propia voluntad y poner la voluntad del Corazón divino en lugar de la nuestra, de manera que sea ella la que haga en lugar nuestro todo lo que contribuye a su gloria, y nosotros, llenos de gozo, nos sometamos a él y confiemos en Él totalmente.”

(Santa Margarita María de Alacoque) Ver original

 

La falsa paz es la tranquilidad en la tibieza o el pecado. El espíritu se ciega, el corazón se endurece y la conciencia se adormece.”

(Dom Vital Lehodey) Ver original

 

“La verdadera paz es algo divino que solamente pueden producir la Sabiduría y el Amor. Para ser pacíficos no basta vivir en dulce concordia con nuestros hermanos, ni es suficiente haber logrado la tranquila armonía de todas nuestras potencias bajo el imperio único de la voluntad; es preciso que todos los anhelos del alma se fundan en un solo divino anhelo, que no haya en ella corrientes dispersas de afectos, sino que todas se encaucen en un mismo raudal; es indispensable que el alma se simplifique a la manera de Dios, con esa simplicidad riquísima que todo lo reduce a la unidad.”

(Mons. Luis María Martínez) Ver original

 

Haz de mí, oh Señor, instrumento de tu paz.
Que a donde hay odio, lleve yo amor;
a donde hay ofensa, lleve yo perdón;
a donde hay duda, lleve yo fe;
a donde hay desesperación, lleve yo esperanza;
a donde hay oscuridad, lleve yo luz;
a donde hay tristeza, lleve yo alegría.
Oh Señor, que no busque yo tanto ser consolado como consolar;
ser comprendido, como comprender;
ser amado como amar yo mismo.
Porque es dando como se recibe,
y perdonando como somos perdonados.”

(San Francisco de Asis) Ver original