Letanía de la pequeñez

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Letanía de la pequeñez

Del creer que tengo que hacer algo para volverme agradable a Dios,

Líbrame Jesús

Del creer que soy capaz de hacer cualquier cosa por mí mismo,
Del deseo de ser fuerte y autosuficiente,
Del consolarme por mis “santas ambiciones” y del creer que sean admirables,
Del deseo de brillar a los ojos de las personas y de destacar por mi virtud,
Del atribuirme a mi mismo las virtudes que practico,
Del intento de arreglármelas sin Dios y de disminuir mi necesidad,
Del temor a ceder y a abandonarme al amor de Dios
Del temor a admitir que soy pequeño y débil
Del temor a fracasar y a ser rechazado,
Del desalentarme por mi debilidad,
Del rehusar aceptarme a mí mismo como soy,
Del despreciarme a mí mismo sobrellevando mi pobreza como una discapacidad,
Del intento de escapar del sufrimiento y de eliminar mi aflicción,
De la búsqueda del consuelo humano en la compañía de otros,
Del encontrar consuelo en las cosas de este mundo y de poner mi confianza en mis dones y talentos,
Del preocuparme más por mí que por Dios,
Del dudar que Dios puede sacar algo bueno de todo lo que me pasa,

Espíritu Santo, concédeme creer siempre en el AMOR y alabar a Dios en todo.
Espíritu Santo, concédeme recibir todo de Dios con gratitud y en espíritu de oración y simplicidad.
Espíritu Santo, ayúdame a entender que mis defectos no desagradan a Dios y que mi pequeñez atrae su amor.
Espíritu Santo, concédeme aspirar a amar a Dios cuanto pueda ser amado a pesar de mi pequeñez.
Espíritu Santo, concédeme sobrellevar serenamente la carga de ser desagradable para mí mismo.
Espíritu Santo, concédeme nunca desanimarme ante mi debilidad .
Espíritu Santo, concédeme aceptar con alegría mi debilidad y pequeñez, y amarme a mi mismo como soy.
Espíritu Santo, concédeme permanecer lejos de todo lo que deslumbra.
Espíritu Santo, concédeme estar convencido de que Dios siempre puede sacar un bien de todo.
Espíritu Santo, concédeme ver cada prueba como un llamado a la conversión y como una oportunidad para crecer en el amor.
Espíritu Santo, concédeme contar con el Señor siempre y esperar confiadamente en su ayuda.
Espíritus Santo, concédeme hacerme pequeño y volverme progresivamente más pequeño
Espíritu Santo, concédeme que pueda atribuir a la bondad de Dios todos mis buenos logros.
Espíritu Santo, concédeme buscar amar a Dios en las cosas pequeñas con el simple deseo de agradarle.
Espíritu Santo, concédeme preferir morir antes que ofender gravemente a Dios.
Espíritu Santo, concédeme tener un gran deseo por la verdad y buscarla sin descanso.
Espíritu Santo, haz que mi deseo más grande sea amar a Dios y hacerlo amar.
Espíritu Santo, concédeme descubrir en el rostro de Dios a un Padre misericordioso.
Espíritu Santo, concédeme hacer regularmente actos de fe y experimentar profundamente la fidelidad de Dios.
Espíritu Santo, haz que mi única esperanza sea el amor incondicional de Dios
Espíritu Santo, concédeme abandonarme audazmente a Dios y depender confiadamente de él como niño pequeño.
Espíritu Santo, concédeme siempre estar determinado a encontrar gusto en lo que Dios me da.
Espíritu Santo, concédeme siempre consentir tranquilamente en seguir adelante sin necesidad de entenderlo todo.
Jesus, tengo fe y eso es suficiente para mí. No necesito pruebas, no necesito éxtasis. La fe es suficiente para mí.

Señor, ¡creo! ¡Aumenta mi fe! ¡Ayuda mi incredulidad!
Jesús manso y humilde de Corazón, haz mi corazón semejante al tuyo!

Sagrado Corazón de Jesús, ardiente de amor por mí, inflama mi corazón de amor por ti.