Nos apremio el amor

Nos apremia el amor, vírgenes santas;

vosotras, que seguisteis su camino,

guiádnos por las sendas de las almas

que hicieron de su amar amor divino.

Esperasteis en vela a vuestro Esposo

en la noche fugaz de vuestra vida,

cuando llamó a la puerta, vuestro gozo

fue contemplar su gloria sin medida.

Vuestra fe y vuestro amor fue fuego ardiente

que mantuvo la llama en la tardanza,

vuestra antorcha encendida asiduamente

ha colmado de luz vuestra esperanza.

Pues gozáis ya las nupcias que el Cordero

con la Iglesia de Dios ha celebrado,

no dejéis que se apague nuestro fuego

en la pereza y sueño del pecado.

Demos gracias a Dios y, humildemente,

pidamos al Señor que su llamada

nos encuentre en vigilia permanente,

despiertos en la fe y en veste blanca. Amén.