Rebelión de los sentidos

La rebelión de los sentidos contra el espíritu exige que sean reducidos a la obediencia, tratándolos como a esclavos. Pan, castigo y trabajo: he aquí lo que necesita el esclavo, dice el Espíritu Santo; y si fuere de mala inclinación dale azotes y cepo. Si tienes un esclavo fiel cuida de él como de ti mismo, trátale como a un hermano. Por consiguiente, sobriedad en el alimento, austeridad en la disciplina, trabajo continuado, castigo para las infidelidades, afecto sano y lleno de abnegación en la fidelidad: así es preciso mantener los sentidos, y así se hacen fuertes y resistentes, sanos y vigorosos, flexibles y vigilantes. (José Tissot, La vida interior)