El desaliento y la desesperación

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Otra arte suele tener el demonio contraria a esta pasada; la cual es, no haciendo ensalzar el corazón, mas abajándolo y desmayándolo, hasta traerlo a desesperación; y esto hace trayendo a la memoria los pecados que el hombre ha hecho, y agravándolos cuanto puede, para que el tal hombre, espantado con ellos, caiga desmayado como debajo de carga pesada, y así se desespere. De esta manera hizo con Judas, que al hacer el pecado quitóle delante la gravedad de él, y después trájole a la memoria cuan gran mal era haber vendido a su Maestro, y por tan poco precio, y para tal muerte; y así cególe los ojos con la grandeza del pecado, y dio con él en el lazo, y de allí en el infierno. (Juan De Ávila, Audi filia)