oración comunitaria

Hacer nuestras peticiones humildemente y con discreción

Y, cuando nos reunimos con los hermanos para celebrar los sagrados misterios, presididos por el sacerdote de Dios, no debemos olvidar este respeto y moderación ni ponernos a ventilar continuamente sin ton ni son nuestras peticiones, deshaciéndonos en un torrente […]

Santa Gertrudis: la oración, entre amigos, es mejor

Vida

Nació el 6 de enero de 1256 en Eisleben (Turingia). A los cinco años de edad, fue enviada a estudiar al monasterio benedictino de Helfta junto con su hermana Santa Matilde, que era la abadesa. Con el tiempo tomó el hábito en ese convento.

Hasta los 25 años, Gertrudis fue una monja como las demás, dedicada a la oración, a los trabajos manuales y a la meditación. Sin embargo, sentía una inclinación muy grande por los estudios y eso la llevó a dedicar gran parte de su tiempo a la literatura, la historia, los idiomas y las ciencias naturales. Esto la dispersó durante un tiempo de su vida como monja, hasta que recibió la primera de las revelaciones que la hicieron famosa, y desde aquel día su vida se transformó por completo. Desde entonces, Gertrudis, que antes se había dedicado a lecturas mundanas, cambió por completo su preferencia en cuanto a lo que leía y dedicó todos sus tiempos libres a leer la Biblia, y los escritos de los Santos Padres, especialmente San Agustín y San Bernardo.

Lleva tu vida cotidiana a la oración

Mis dos perrillas

Después de varios viajes y el Triduo Pascual, el Santo Padre retoma en sus catequesis del miércoles el tema de la oración en el Nuevo Testamento. En esta ocasión, se centra en el “pequeño Pentecostés” que tuvieron los discípulos de Cristo después de que Pedro y Juan fuesen liberados (Hch 4, 24), pidiendo todos juntos a Dios que les ayudase a proclamar Su Palabra con franqueza. Al finalizar esta oración, la tierra tembló y todos fueron llenos del Espíritu Santo.