Buscando a Dios

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Señor, ayúdame a encontrarte.
Dame ese instinto delicado que me lleve a amar las cosas santamente,
y me permita llegar a comprenderlas y aceptar sus suaves y eficaces lecciones…
Verbo de Dios Padre, que quisiste hacerte hombre;
me asemejaré a ti cuanto más en mí el hombre se perfeccione,
cuanto más en mí el hombre se divinice.
A la manera de los primeros cristianos,
me gustaría, Señor, hacer contigo una oración a través de este mundo tuyo.
Sé que en ellas te encontraré
porque si es difícil saber dónde estás,
es imposible saber dónde no estás.  Amén.