¿Te sabes habitado por Dios?

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Santisima Trinidad

“Pregunta a los tiempos antiguos, que te han precedido, desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra; pregunta desde un extremo al otro del cielo: ¿sucedió jamás algo tan grande como esto o se oyó cosa semejante? Te han permitido verlo, para que sepas que el Señor es el único Dios y no hay otro fuera de él.” (Dt 4, 32.35)

CONSIDERACIÓN

Parece osadía preguntar si Dios existe; obcecación ciega negar la mano creadora; inconsciencia, emanciparse del Amor divino; engreimiento, caminar a solas.

Parece irremediable sufrir de nuevo el exilio, probar la orfandad de trascendencia, agotarse en empeños hacendosos, como aquellos que edificaron la torre y perecieron.

Parece libertad andar sin trascendencia, emancipados de todo referente divino, crecidos con el fruto pretencioso del que pensamos que es resultado del empeño.

Solo Dios da el incremento a la tarea, solo Él puede aligerar el peso en la conciencia y transformar incluso las heridas en bálsamo que cura la soberbia.

“Dios es mi Dios”, dirá Francisco, el poverello. “Solo Dios basta”, canta la doctora mística. “Solo Dios, solo Dios”, reza el monje cisterciense Y ganaron la corona de la vida.

Gloria a las entrañas divinas paternales; gloria a quien se manifestó en nuestra carne, hermano; gloria a quien nos permite respirar belleza, bondad, verdad en todo lo que existe.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu, adoración rendida como obsequio a quien es el Hacedor de todo, Redentor del universo, Dador de vida.

Y como súplica se queda en los labios: Escucha la oración de tus siervos, | por amor a tu pueblo, y reconozcan los confines del orbe | que tú eres Dios eterno” (Eclo 36, 16-17).

PROPUESTA

¿Reconoces a quien es tu Dios, tu Señor, el Amigo de tu alma? ¿Lo invocas? ¿Te sabes habitado por su presencia? ¿Lo amas?


Agradecemos esta aportación a Don Ángel Moreno de Buenafuente (consulta aquí su página web) El contenido de este artículo puede ser reproducido total o parcialmente en internet y redes sociales, siempre y cuando se cite su autor y fuente original: www.la-oracion.com y no se haga con fines de lucro.