El Corazón de Cristo, Manso y Humilde

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Texto Evangélico

“Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré.

Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera»” (Mt 11, 28-30).

Comentario

A veces las imágenes, los símbolos y los signos son más evocadores que la expresividad literal de una realidad íntima, profunda, emocional.

Si el fuego, la nube, la tormenta y el viento son referencias para describir la acción de Dios, ¡cuánto más significativo será el recurso al corazón, como epicentro del amor!

El Concilio Vaticano II afirmó: “El Hijo de Dios… trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de nosotros, en todo semejante a nosotros, excepto en el pecado” (GS 22, 2).

Hemos celebrado hace muy pocos días Pentecostés, momento en el que rezábamos: “¡Ven, Espíritu Santo! ¡Ven! ¡Ven! ¡Riega la tierra en sequía! ¡Sana el corazón enfermo!”

El profeta Ezequiel revela la acción divina que restaura: “Les daré otro corazón e infundiré en ellos un espíritu nuevo: les arrancaré el corazón de piedra y les daré un corazón de carne” (Ez 11, 19).

El ser humano adolece cuando endurece su corazón.

San Agustín reconoce: Nos has hecho, Señor, para ti e inquieto está nuestro corazón hasta que descanse en ti» (Confesiones, I, 1).

El papa Francisco nos propone la pastoral de la ternura, la que prolonga, de manera especial para los que sufren por cualquier causa, la mansedumbre del corazón de Cristo.

“El término «manso» usado aquí significa literalmente dulce, suave, gentil, no violento.

La mansedumbre se manifiesta en los momentos de conflicto, se puede ver por la forma en que se reacciona a una situación hostil. Cualquiera puede parecer manso cuando todo está tranquilo, pero ¿cómo reacciona «bajo presión» si es atacado, ofendido, agredido?” (Francisco, Audiencia, 19 de febrero 2020)

Propuesta

¿Te descubres manso en los conflictos, o pierdes el control?


Agradecemos esta aportación a Don Ángel Moreno de Buenafuente (consulta aquí su página web) El contenido de este artículo puede ser reproducido total o parcialmente en internet y redes sociales, siempre y cuando se cite su autor y fuente original: www.la-oracion.com y no se haga con fines de lucro