El Mayor Tesoro

¿Cómo salir de mí mismo para entrar en la oración?

La sabiduría

“Al Señor le agradó que Salomón hubiera pedido aquello y Dios le dijo: te doy un corazón sabio e inteligente como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti” (1Re 3, 12).

 

La voluntad de Dios

“Hijo mío, conserva mis palabras, guarda como tesoro mis mandatos; conserva mis mandatos y vivirás, mi enseñanza como la niña de tus ojos. Átalos a tus dedos, grábalos en tu corazón” (Pro 7, 1-2).

 

La amistad

“Un amigo fiel es un refugio seguro, y quien lo encuentra ha encontrado un tesoro. Un amigo fiel no tiene precio y su valor es incalculable” (Ecco 6, 1-15).

 

El reino de Dios

“El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder, y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo” (Mt 13, 44). “Haceos tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni carcoma que los roen, ni ladrones que abren boquetes y roban. Porque donde está tu tesoro, allí estará tu corazón. No podéis servir a Dios y al dinero. Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo esto se os dará por añadidura” (Mt 6, 20-21.24.33).

 

El seguimiento evangélico

«Si quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes, da el dinero a los pobres —así tendrás un tesoro en el cielo— y luego ven y sígueme» (Mt 19,21).

 

La fe en Jesucristo

“… el Dios que dijo: Brille la luz del seno de las tinieblas ha brillado en nuestros corazones para que resplandezca el conocimiento de la gloria de Dios reflejada en el rostro de Cristo. Pero llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros” (2Cor 4,6-7).

 

La oración

“No os espantéis, hijas, de las muchas cosas que es menester mirar para comenzar este viaje divino, que es camino real para el cielo. Gánase yendo por él gran tesoro, no es mucho que cueste mucho a nuestro parecer. Tiempo vendrá que se entienda cuán nonada es todo para tan gran precio” (Santa Teresa, Vida 21, 1).

 

Consideración

¿Te sientes reflejado en quienes buscan el mejor tesoro, o estás dependiente de los afanes de este mundo? Por la alegría y por la paz se descubre el hallazgo de la perla preciosa.

 


Agradecemos esta aportación a Don Ángel Moreno de Buenafuente. (Consulta aquí su página web)
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