Venga tu Reino

Venga tu reino. ¿Qué es el reino, o el reinado de Dios, sino las riquezas y bienes que comunica a aquellos a quienes quiere hacer partícipes de este reino? He aquí mi bien secundario, el bien propio mío, mi participación en los bienes de Dios, mi satisfacción final en este mundo y en el otro. Por esto pido que este reino de Dios, donde están comprendidas todas las excelencias que Dios comunica a su criatura, venga. ¿A quién? –A mí. Lo que pido es entrar a participar de los bienes de Dios aquí abajo y allá arriba. Y esto lo pido en segundo lugar. Ésta no podía ser la primera petición porque mi utilidad, aun la eterna, no viene sino después de la gloria de Dios. Por esto la petición: Venga a nos el tu reino, sigue a la petición: Santificado sea el tu nombre, que es necesariamente la primera. (José Tissot, La vida interior)