Una oración fervorosa será más provechosa que las discusiones y discursos

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Una oración fervorosa, aunque sea corta, será más provechosa para lograr una conversión que las discusiones más largas y los más bellos discursos. El que ora trata con la PRIMERA CAUSA, y obra directamente sobre Ella. Así dispone de todas las causas segundas que reciben su eficacia de la Primera. De esta forma se logra con más rapidez y seguridad el efecto apetecido. Diez mil herejes, según una revelación que merece toda clase de respetos, fueron convertidos por una sola plegaria ardiente de la seráfica Santa Teresa, cuya alma inflamada en el fuego de Jesús, no podía comprender que cupiera una vida contemplativa e interior que pudiera desinteresarse de las solicitudes apasionadas que siente el Salvador por el rescate de las almas. «Aceptaría de buen grado, escribe la santa, el fuego del purgatorio hasta el juicio final, a cuenta de salvar una sola de las almas. ¿Qué me importa la prolongación de mis dolores si con ellos puedo rescatar una sola alma, y mejor muchas, para la mayor gloria de Dios?». Y exhorta a sus religiosas, diciéndoles: «Hijas mías, haced con esta mira totalmente apostólica, todas vuestras oraciones, disciplinas ayunos y buenos deseos». (Dom. J.B. Chautard, El alma de todo apostolado)