No examinarse es como tener una viña descuidada

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Para acabar este ejercicio de proprio conocimiento, dos cosas os restan que oyáis: la una, que no se debe contentar el cristiano en entrar en juicio delante de Dios para acusarse de los pecados pasados, mas también de los que cada día comete. Y por maravilla hallaréis cosa tan provechosa para enmienda de la vida como tornarse el hombre cuenta de cómo lo gasta y de los defectos que hace, porque el ánima que no es cuidadosa en examinar sus pensamientos y palabras y obras, es semejable a la viña del hombre perezoso, de la cual dice el Sabio que pasó por ella, y vio su seto caído, y a ella llena de espinas.

Audi filia