Cuidad el alma como a la hija de un rey

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Haced cuenta que os han encomendado una niña, hija de un rey, para que tengáis cuidado continuo de mirar por sus costumbres; y que, a la noche, le pedís cuenta, reprehendiéndola de sus faltas y amonestándole las virtudes. Miraos como a cosa encomendada por Dios, y haceos entender que no habéis de vivir sin regla, mas debajo de santas doctrinas y diciplina; y entrad en capítulo con vos a la noche, juzgándoos muy particularmente, como haríades contra tercera persona. Reprehendeos de vuestras faltas, y predicaos a vos misma con muy mayor cuidado que a otra persona alguna, por mucho que la améis. Y donde sintiéredes que más faltáis, allí poned mayor remedio. Porque creed que, durando este examen y reprehención de vos mismo, no podrán durar mucho vuestras faltas sin ser remediadas.

Audi filia