La voluntad se robustece con la vida interior

El espíritu y la voluntad se robustecen con la vida interior, porque se robustece el amor, ya que Jesús lo purifica, dirige y aumenta progresivamente, haciéndole participar de los sentimientos de compasión, desinterés y sacrificio de su adorable Corazón. Cuando ese amor llega hasta la pasión, aumenta hasta el máximum las fuerzas naturales y sobrenaturales del hombre, utilizándolas para su provecho. Fácilmente se comprenderá el crecimiento de los méritos en proporción con las energías que da la vida de oración, si se tiene en cuenta que el mérito consiste no tanto en practicar actos difíciles, como en la intensidad de la caridad con que se practican. (Dom. J.B. Chautard, El alma de todo apostolado)