La vida de oración es la mayor dicha en este mundo

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La vida del hombre apostólico es vida de oración. «La vida de oración, dice el Santo Cura de Ars, es la dicha mayor de este mundo. ¡Oh vida maravillosa, Unión encantadora del alma con nuestro Señor! La eternidad será demasiado corta para comprender esta felicidad… La vida interior es un baño de amor en que el alma penetra… sintiéndose como ahogada en el amor… Dios la toma entre sus manos como una madre sostiene la cabeza de su hijo para cubrirle de besos y caricias». El hombre apostólico conoce también otra clase de dichas. Porque es un alimento de alegría contribuir a que el objeto de su amor sea servido y colmado de honores. Las obras que practica, al aumentar su amor, hacen crecer al mismo tiempo sus alegrías y sus consuelos. (Dom. J.B. Chautard, El alma de todo apostolado)