La posesión de Dios en el anhelo de la muerte

El anhelo de la muerte puede venir cuando a medida que nuestra alma se despoja y purifica, se hace más vivo el deseo del cielo. Es Dios a quien necesitamos. Sufrimos por vivir sin Él. La Eucaristía y la oración parecen no bastar. Necesitamos su eterna y perfecta posesión.