La Iglesia triunfante

El resultado final de toda la obra criadora, su coronación y complemento, será la Iglesia eterna. La Iglesia eterna, es decir, la sociedad de los ángeles y de los santos, unidos en la unidad del gran cuerpo de Cristo: siendo Él, Dios y Hombre, su cabeza; y ellos, ángeles u hombres solamente, pero participando en Él y por Él de la vida divina. Este cuerpo de elegidos es el que cantará la gran alabanza querida y deseada por el Dios criador. Cada uno de los elegidos, ángel u hombre, tiene allí su lugar y su función según su vocación. Y desempeñando cada uno de ellos en el concierto general la parte que le ha sido asignada, resultará esa armonía que será el encanto de la eternidad y la bienaventuranza del cielo. (José Tissot, La vida interior)