silencio de Dios

Humildad en la oración

Cuanto más nos pareciere que el Señor no nos escucha ni admite nuestros ruegos, tanto más hemos de procurar humillarnos y concebir menosprecio y odio de nosotros mismos. Pero en esto, hija mía, debemos gobernarnos de suerte que, considerando nuestras […]

El silencio de Dios en la Biblia

El silencio de Dios en la Biblia

Aunque san Juan claramente afirma en su prólogo que “la Palabra era Dios” (Jn 1, 1) la reflexión teológica y espiritual no duda en decir que también “Dios es silencio”.

Parecería que el silencio de Dios en la Biblia expresa dos actitudes diferenciadas en Dios. Por una parte, el silencio de Dios está cargado de amor. Su silencio es como la antesala de la gran efusión de amor que es su Palabra.
 
Así el Génesis nos presenta el silencio del caos que precede a la palabra creadora: “Todo era un silencio informe” (Gen 1, 2). A ese silencio se contrapone la exuberancia de la Palabra creadora y amorosa de Dios que no cesa de decir: “hágase”.

¿Qué hace Dios cuando calla?

¿Qué hace Dios cuando calla?

Sabemos que para rezar nos hace falta un espacio interior de soledad y silencio para escuchar a Dios. Un vacío de ruidos, de distracciones, de inquietudes, una atmósfera de paz interior donde Dios pueda hablar. Nos esforzamos por buscar un buen momento, un lugar tranquilo, la ocasión serena para el encuentro. Cuando por fin lo logramos, le abrimos el corazón a nuestro Señor esperando que Dios responda, que nos hable. Y su frecuente silencio nos sorprende, nos desilusiona, nos preocupa, nos hace sufrir. Nos da la impresión de que allí “no pasa nada”.