Salen de la ciudad en larga hilera

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Salen de la ciudad en larga hilera

los amigos del hombre, entristecidos,

llevan al joven muerto en la litera,

su madre lo acompaña entre gemidos.

Lazos de muerte a todos nos alcanzan,

las redes del abismo nos envuelven,

pueblos enteros lentamente avanzan,

y todos los que van ya nunca vuelven.

Alza tu voz, Jesús resucitado;

detente, caravana de la muerte,

mira al Señor Jesús, él ha pagado

el precio del rescate de tu suerte.

Llora, Raquel, de gozo y alegría,

tus hijos vivirán eternamente.

Danos, Señor, llegar a tu gran día,

que de ansia de vivir el alma muere. Amén.