Tres puertas para conocer a Jesús

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Para conocer a Jesús es necesario abrir tres puertas.

Primera puerta: rezar a Jesús. Sabed que el estudio sin oración no sirve. Rezar a Jesús para conocerlo mejor. Los grandes teólogos hacen teología de rodillas. ¡Rezar a Jesús! Y con el estudio, con la oración nos acercamos un poco… Pero sin oración nunca conoceremos a Jesús. ¡Nunca! ¡Nunca!

Segunda puerta: celebrar a Jesús. No basta la oración, es necesaria la alegría de la celebración. Celebrar a Jesús en sus Sacramentos, porque allí nos da la vida, nos da la fuerza, nos da el alimento, nos da el consuelo, nos da la alianza, nos da la misión. Sin la celebración de los sacramentos, no llegamos a conocer a Jesús. Esto es propio de la Iglesia: la celebración.

Tercera puerta: imitar a Jesús. Tomar el Evangelio: qué ha hecho Él, como era su vida, qué nos ha dicho, qué nos ha enseñado e intentar imitarlo».

Entrar por estas tres puertas, significa entrar en el misterio de Jesús. Sólo si somos capaces de entrar en su misterio, podemos conocer a Jesús. Pero no debemos «tener miedo» de entrar en el misterio de Jesús. Esto significa rezar, celebrar e imitar. Y así encontraremos el camino para ir a la verdad y a la vida.

Podemos hoy, durante el día, pensar en cómo va la puerta de la oración en mi vida: ¡pero la oración del corazón, no es la del papagayo! Esa de corazón, ¿cómo va? ¿Como va la celebración cristiana en mi vida? ¿Y cómo va la imitación de Jesús en mi vida? ¿Cómo debo imitarlo? ¡Realmente no te acuerdas! ¡Porque el libro del Evangelio está lleno de polvo, porque nunca se abre. Toma el libro del Evangelio, ¡ábrelo y encontrarás cómo imitar a Jesús! Pensemos en estas tres puertas y cómo están en nuestra vida y nos hará bien a todos.

Homilía Santa Marta 16 Mayo 2014