El silencio es el goce de nuestro corazón

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San Hesiquio, después de describir el obstáculo que representa la pereza para la oración, y de quitar ideas falsas acerca de la renovación del fervor por ella, dice por último, abiertamente: «Si no estamos dispuestos a desear el silencio del corazón por ninguna otra razón, entonces que sea por el deleite que el alma experimenta en ello, y por la alegría que aporta.» Se sigue de aquí que este Santo Padre pone la deliciosa sensación de alegría como acicate para la asiduidad en la oración, y del mismo modo Macario el Grande enseña que nuestros esfuerzos espirituales (la oración) deberían ser llevados a cabo con el propósito y en la confianza de que den fruto, esto es, goce a nuestro corazón.(Relatos de un Peregrino Ruso)