Oración después de comunión

Después que hayas recibido la Comunión, te recogerás en seguida dentro de ti misma (Matth. VI, 6), y adorando con profunda humildad y reverencia al Señor, le dirás: Bien veis, único bien mío, con cuánta facilidad os ofendo, bien veis el imperio que tienen sobre mí las pasiones, y cuán flacas y débiles son mis fuerzas para resistirlas y sujetarlas. Vuestro es, Señor, el principal empeño de combatirlas; y si bien yo debo tener alguna parte en la pelea, no obstante de Vos solo espero la victoria. Volviéndote después al Padre eterno, le ofrecerás en acción de gracias, y para obtener alguna victoria de ti misma, el inestimable tesoro que te ha dado en su mismo unigénito Hijo, que tienes dentro de ti; y tomarás, en fin, la resolución de combatir generosamente contra el enemigo que te hiciere más cruda guerra, esperando con fe la victoria; porque haciendo de tu parte lo que pudieres, Dios no dejará de socorrerte.(El Combate Espiritual, Lorenzo Scupoli)