27 abril,2017

Nuestra imperfección nos acompaña hasta el sepulcro

«Nuestra imperfección nos acompañará hasta el sepulcro. No podemos caminar sin tocar el suelo. Es preciso no caer y no enlodarse, pero tampoco hay que pensar en volar, porque somos polluelos y todavía no tenemos alas» (Carta 847).