No hemos de temer al demonio

Aunque parece cosa extraña tener sosiego y seguridad en este destierro; mas así como en comparación de la que hay en el cielo, es muy pequeña, mas en comparación de los temores que tienen los malos, es muy grande y de mucha estima. La cual dice Job (11, 14), que tendrá quien echare de sí la maldad. Y particularmente dice San Pablo (Hebr., 6, 19), que la virtud de la esperanza es como ancora firme y segura del ánima. Porque aunque tenemos por enemigo al demonio, que con estas peleas nos quiere amedrentar y desconfiar, también tenemos un Amigo más fuerte que él y más sabio. Y si él nos aborrece, mucho más nos ama Cristo, sin comparación. Y si él no duerme, buscando cómo nos dañe, los ojos benditos, de Dios velan sobre nosotros, para ayudarnos a salvar, como sobre ovejas, por quien dio su sangre preciosa. Pues si tenemos con nos el brazo del Omnipotente, ¿qué temeremos al demonio, cuyo poder es flaqueza en comparación del divino? (Juan De Ávila, Audi filia)