María, abogada de los pecadores

Vuélvete a la Virgen santísima, y recuérdale que, entre todas las mujeres, fue escogida y predestinada por la Bondad y eterna Providencia de Dios para, ser Madre de gracia y misericordia, y abogada de los pecadores; y que después de su bendito Hijo no tenemos otro más poderoso y seguro asilo que el de su patrocinio. Represéntale también aquella inefable verdad tan constante entre los Doctores, y confirmada con tantos prodigios y maravillas, que ninguno la ha invocado jamás con viva fe, que no haya sido ayudado y socorrido en su necesidad. Trae a la memoria, a esta Señora, las aflicciones que padeció su santísimo Hijo por nuestra salud, a fin de que te obtenga de su infinita Bondad la gracia de aprovecharte de ellas para gloria suya.(El Combate Espiritual, Lorenzo Scupoli)