Las criaturas son instrumentos

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[Los instrumentos] se les emplea en el trabajo para el cual se han hecho. Así nos servimos del cuchillo para cortar, del anteojo para mirar, del coche para trasladarnos de un punto a otro. ¿Quién ha soñado jamás en mirar con un cuchillo, en cortar con un coche o en transportar con un anteojo? Sólo los locos y los niños, que ignoran lo que es un instrumento, se sirven de esos objetos de manera tan ridícula. Ningún hombre sensato emplea un instrumento sino para aquel uso a que está destinado. Y no solamente no se dedica a otros usos, sino que nos servimos de él en la medida…, ni más ni menos…, en que nos es útil al fin que nos proponemos. Esto está en la naturaleza del instrumento, y ésta es la manera de servirse de él: para Dios. Las criaturas, todas las criaturas no son esencialmente para mí otra cosa que instrumentos…; instrumentos dispuestos para la santificación del nombre divino: éste es su destino esencial. Nada debe ponerse en contacto con mi vida si no es con este fin superior. Las relaciones que dependen de mi movimiento libre, lo mismo que aquellas que se imponen por sucesos independientes de mi voluntad; los contactos de mi alma y de mi cuerpo, de mi espíritu, de mi corazón y de mis sentidos; con los ángeles y los hombres, los animales y las plantas, los elementos inanimados y los astros; todas estas concurrencias, sean queridas voluntariamente o impuestas, interiores o exteriores, ¿qué orientación deben tener? ¿Qué resultado deben producir? –Desarrollar mi vida según Dios y para Dios, y aumentar en mí la gloria santa. (José Tissot, La vida interior)