En la perfección se funden los colores de todas las virtudes

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Aunque son ocho las bienaventuranzas, realizan una sola perfección y brindan una sola felicidad. Como en un rayo de luz blanca se funden los siete colores del espectro, cada uno de los cuales tiene un matiz y sus propiedades, así en la perfección cristiana se funden, por decirlo así, los colores de todas las virtudes y los matices de todos los dones del Espíritu Santo para formar esa luz celestial que es participación de la luz eterna. Cada una de las bienaventuranzas expresa la perfección, pero con su propio matiz, y forman todas ellas la maravillosa escala por donde el alma sube a Dios. En la base de esa divina escala está el desprendimiento total de las cosas terrenas que tiene como principio el temor de Dios y como premio el reino de los cielos, esta es, la posesión de los bienes celestiales. (El Espíritu Santo)