La oración debe ser valiente

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“Oramos así, por costumbre, ¿o nos introducimos con valentía, ante el Señor para pedir aquello por lo cual oramos? Una oración que no es valiente no es verdadera oración. El coraje de confiar en que el Señor nos escucha, el coraje de llamar a la puerta…El Señor dice: “Porque todo el que pide recibe, y el que busca encuentra y al que llama se le abrirá”. Pero se necesita, buscar y tocar la puerta. Nosotros, ¿nos involucramos en la oración? ¿Sabemos tocar el corazón de Dios? En el Evangelio Jesús dice: “si ustedes, siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más su Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!”. Esto es algo grande. Cuando oramos valientemente, el Señor se da a sí mismo en la gracia”.

10 Octubre 2013, homilía en Santa Marta