La inteligencia, primer principio de nuestros actos

La inteligencia es el primer principio de los actos humanos. El espíritu conoce y juzga: conoce lo que es preciso hacer y lo que es preciso evitar, ve los medios de hacer y juzga si son proporcionados al fin. He sido criado para la gloria de Dios; las criaturas son los instrumentos puestos en mis manos para procurar esta gloria; he aquí el gran principio. ¿Qué obligación práctica impone a mi espíritu esta verdad fundamental? –Le impone la obligación de ver a Dios como el único fin esencial de mi vida. Digo de “ver”, esto es, de tenerlo ante la vista, de saber y recordar que su gloria es el gran fin que debe dominarlo todo, inspirarlo todo y dirigirlo todo en mi conducta. (José Tissot, La vida interior)