La falsa humildad y la soberbia espiritual

Mas habéis de notar, que muchos sienten en sí mismos su propia vileza, y cuan nada son de su parte, y paréceles que atribuyen puramente la gloria a Dios de todos sus bienes, y tienen otras muchas señales de humildad; y con todo esto están llenos de soberbia, y tan enlazados en ella, cuanto ellos más libres piensan estar. Y es la causa, porque ya que vivan en verdad, por no atribuir los bienes a sí, viven en engaño, por pensar que son sus bienes más y mayores de lo que en la verdad son; y piensan tener de Dios tanta lumbre, que ellos solos bastan para regirse en el camino de Dios y aun para regir a los otros; y ninguna persona hay que en los ojos de ellos sea suficiente para los regir. Son en gran manera amigos de su parecer, y aun tienen en poco algunas veces lo que los santos pasados dijeron, y lo que a los siervos de Dios que en su tiempo viven, parece. Jáctanse tener el espíritu de Cristo y ser regidos por Él, y no haber menester humano consejo, pues con tanta certidumbre Dios y su unción les satisface en sus oraciones. (Juan De Ávila, Audi filia)