Jesucristo el el agente principal

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El celo no es eficaz sino en la medida en que se le agrega la acción de Jesucristo. Jesucristo es el agente principal; nosotros somos sólo los instrumentos. Jesucristo niega su bendición a las obras en que el hombre confía únicamente en sus propios recursos. Jesucristo no bendice aquellas obras sostenidas por sola la actividad natural. Jesucristo no bendice las obras en que el amor propio reemplaza al amor divino (Dom. J.B. Chautard, El alma de todo apostolado)