Importancia del examen

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Los santos reconocen que el examen tiene una importancia soberana en la dirección y en la concentración de la vida. Éste es el pensamiento de San Ignacio, quien durante mucho tiempo no empleó en la dirección espiritual de sus compañeros más que el ejercicio del examen y el uso frecuente de los sacramentos. En las constituciones de su orden se da tal importancia al examen que no se dispensa nunca de él; la enfermedad u otras necesidades graves pueden eximir de la oración y de los otros ejercicios; del examen, jamás. La razón natural había ya demostrado a Pitágoras la importancia del examen, y lo recomendaba a sus discípulos como el verdadero medio de adquirir la sabiduría. San Juan Crisóstomo lo tenía en tanta estima que aseguraba que si durante un mes solamente lo hiciésemos bien nos constituiríamos en un perfecto hábito de virtud. San Basilio, en sus constituciones, dice que ante todo, para preservarse del mal y hacer algún progreso en el bien, es necesario poner este ejercicio como un centinela, a la cabeza de todos nuestros pensamientos, a fin de que el ojo de este centinela los modere y los dirija. Todos los santos doctores están de acuerdo en atribuir al examen esta importancia capital. (José Tissot, La vida interior)