Gozar del Espíritu como don

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¿Qué quiere decir gozar del Don infinito? Santo Tomás lo explica muy bien: A ese gozo «algunas veces llega la criatura racional, como cuando de tal manera se hace partícipe del Verbo divino y del Amor que de él procede, que puede con libertad conocer verdaderamente a Dios y amarle rectamente». Gozar de Dios es conocerlo y amarlo, porque siendo espíritu únicamente pueden tocarlo nuestras facultades superiores; mas no por todo conocimiento ni por todo amor se goza de Dios, sino por el conocimiento íntimo que penetra su verdad y por el amor profundo que nos une con su bondad soberana. Y para lograr ese conocimiento y ese amor nuestras propias fuerzas no bastan; necesitarnos recibir de Dios mismo sus dones, la participación del Verbo divino y del Amor personal. Gozar del Espíritu Santo es amar, gozar del Verbo es conocer; pero así como las Personas divinas son inseparables, esos divinos gozos están también íntimamente enlazados: el conocimiento íntimo produce amor; el amor profundo es fuente de luz. Quien puede gozar de una Divina Persona puede gozar de las demás. Quien goza del Hijo y del Espíritu Santo va al gozo del Padre, hundiéndose, por decirlo así, en el seno de la inmensa ternura, en el océano de donde procede todo bien. (El Espíritu Santo)