Es golpeada de nuevo por el demonio. Regaños recibidos por el ángel por haber cometido algunas faltas.

125

Domingo, 22 de julio. Es golpeada de nuevo por el demonio. Regaños recibidos por el ángel por haber cometido algunas faltas.
He comulgado, pero a Jesús no lo he visto; pero ahora me encuentro bastante tranquila. Hoy que ya creía haberme librado de la bestia, me ha tocado a la puerta. Yo me había ido con la intención de dormirme, pero todo lo contrario: comenzó con unos golpes, y temí me hiciese morir. Tenía forma de un perro negro muy grande, y me colocaba las piernas sobre mi espalda; me hizo mucho daño porque me ha hecho sentir todos los huesos, a veces hasta creo que me los rompe; hace ya algún tiempo al tomar el agua santa, me dio un golpe tan fuerte en el brazo, que me caí al suelo por el dolor tan fuerte que sentí, y en aquel entonces se me desplazó el hueso de su lugar; pero regresó pronto a su lugar porque me lo tocó Jesús. Después de cierto tiempo recordé que en el cuello tenía la madera de la santa cruz; y con ello pude calmarme. Me puse de inmediato a agradecerle a Jesús, por estar presente, pero por muy poco tiempo: me dio fuerzas para poder sufrir y combatir, y me dejó. De ese momento en adelante no pude volverme a recoger; le bendigo a Dios de todas formas. En el transcurso del día de ayer, es necesario que diga algunas cosas, que me dijo mi santo ángel. El primero fue un tiempo para designar; se me acercó. En verdad en ese momento vino a mi mente un pensamiento… evidentemente él lo entendió, y me dijo: «Hija, ¿quieres que de verdad me vaya y no me veas más?» Me avergoncé y regresé a mi misma. Estas palabras las dijo en voz alta y no sé si fueron escuchadas por los demás. Otra vez, fue ayer en la Iglesia, se me acercó y en ese momento también me dijo: «La grandeza de Jesús y el lugar merecen otro manera de obrar». Fue el momento que levanté mi mirada para ver como estaban vestidas dos niñas. El último esta madrugada: estaba en la cama colocada de una manera no adecuada; me regaña diciéndome que en lugar de mejorar con sus enseñanzas estaba empeorando, y cada vez voy más lenta con el bien. De todas estas cosas me doy cuenta cuando me suceden. Desde mi punto de vista, en lugar de ser buena y prepararme para la visita de María Santísima de los Dolores con el ángel Gabriel, por mucho que yo haga, no lo lograré.