29 agosto,2016

En el desierto encontramos a Dios

Dios condujo al desierto a una multitud desorganizada, pero los que lo cruzaron, salieron de él como un pueblo unido a Dios por medio de la alianza. Era gente distinta. El objetivo del desierto es la formación del hombre, el fortalecimiento de su fe, la eliminación de la mediocridad, la conformación de verdaderos discípulos de Cristo. El pueblo elegido entró en la Tierra prometida como una pequeña comunidad, pero ricamente experimentada por el desierto. Ellos experimentaron la actuación de Dios en medio del temor y como entre relámpagos, y conocieron a la vez su propia debilidad y pecaminosidad. Experimentaron con gran fuerza su propia miseria, y por ello también con tanta intensidad la misericordia de Dios. En el desierto adquieres conciencia de que Dios jamás te abandona. Es verdad que en el desierto Dios se oculta, pero en realidad es cuando está más cerca de ti. Nunca está tan cerca como entonces. Solamente está en espera de tu fe, en espera de que confiado le abras tus brazos. El pueblo elegido descubrió el verdadero secreto de Dios en su propia debilidad. Si experimentas tu propia debilidad, es que estás siendo llamado por Dios a entregarte a su misericordia. El desierto es para que te vuelvas hacia él, porque él es misericordia. (Tadeuz Dajczer, Meditaciones sobre la fe).