En el abismo de su amor viviremos unidas

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Mi querida hermanita, es verdad que no viviremos juntas; pero tú vivirás en Dios y yo también. Allí, en ese abismo del amor, viviremos unidas. Todo en Dios es indivisible; nosotras lo seremos también. Nos llama Dios por diferentes caminos, pero ¿qué importa si el término es El? Tú, mientras estamos aquí en la tierra, serás Marta; salvarás las almas inmolándote por ellas. Servirás a N. Señor en la persona de las alumnas o en las hijas de Maria o en las niñitas pobres. Mientras, yo, como Magdalena, permaneceré a los pies de N. Señor contemplándolo, amándolo. Mi vida será oración, sacrificio y amor, que reúne las dos cosas.

Carta 82 a Elena Salas González