El misterio de la Santísima Trinidad

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«El Padre me lo ha entregado todo y nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.» (Mt 11,27)
Para el Padre, conocer al Hijo no es otra cosa que ser lo que es el Hijo. Para el Hijo, conocer al Padre no es otra cosa que ser lo que es el Padre. Para el Espíritu Santo, conocer y comprender al Padre y al Hijo no es otra cosa que ser lo que son el Padre y el Hijo.