El espíritu de adopción

Ese principio altísimo que viene a servir de norma a nuestras relaciones, el Apóstol San Pablo se expresa hablando del Espíritu Santo y dice que es el Espíritu de adopción que vive en nuestras almas, el Espíritu de adopción por el cual clamamos a Dios, llamándole ¡Padre! Por ser Dios nuestro Padre tenemos con Él estrechísimas y santas relaciones filiales, y de este Espíritu de adopción que nos hace mirar a Dios como nuestro Padre, se desprende el orden y la unión que el Don de Piedad establece en nuestras relaciones con Dios y con nuestros semejantes. (El Espíritu Santo)